OXIDACION VERSUS ANTIOXIDACION
Los organismos vivos necesitan energía y esta la obtienen de los principios inmediatos (carbohidratos, lípidos y proteínas). Esta energía se puede conseguir con reacciones químicas que impliquen el oxigeno o no. Distinguimos pues, metabolismo anaerobio del aerobio.
Es cierto que la obtención de energía por parte de la célula es mayor si la base de su metabolismo es el oxigeno. Con el oxigeno la célula puede conseguir mas ATP desde los principios nutritivos (hidratos de carbono, lípidos y proteínas). Sin el oxigeno se consigue un 20 % menos de ATP (energía)
C6H12O6 + 6 O2 ====> 6 CO2 + 6 H2O + 38 ATP
Estas reacciones oxidativas tiene lugar en las mitocondrias, estructuras presentes en el citoplasma de las células donde la molécula de glucosa (6 átomos de carbono), partida ya en dos de Acido piruvico (3 de átomos de carbono), se va oxidando y liberando electrones y protones que aceptara finalmente el oxigeno convirtiéndose en agua, dióxido de carbono y almacenando energía en forma de enlaces tri-fosfato (ATP).
02 + 4 H+ 4 e- ====> 2 H2O
Las moléculas provenientes de la oxidación de la glucosa, continúan oxidándose y el oxigeno se va reduciéndose pues va absorbiendo los electrones y protones; cada moléculas de oxigeno acepta cuatro electrones y cuatro protones, formando así 2 moléculas de agua. Es lo que se llama una tetrarreduccion del oxigeno
Pero no siempre ocurre así de exacto y se calcula que un cinco por cien acontecen mono y bi-reducciones, generándose, no agua y CO2, fácilmente eliminables por las vías naturales de los emuntorios (riñón, pulmón, piel..); sino que se generan especies reactivas nocivos derivados del oxigeno (EROs ó ROS)…que son perjudiciales para la salud pues perpetúan la oxidación de nuestros tejidos sanos causando patología.. Digamos que este 5% es como el “hollín” de las “chimenea metabólica”, que si no lo eliminamos, o neutralizamos, con el tiempo enfermaremos o envejeceremos mas deprisa. Los sistemas mas atacados son el aparato circulatorio, nervioso o del sistema defensivo o inmune.
Las especies reactivas derivadas del oxígeno que se producen en las células incluyen el peróxido de hidrógeno (H2O2), el radical oxhidrilo (• OH) y el radical superóxido (O2•−).
Con la aparición del oxigeno en la tierra desaparecieron especies que no estaban preparadas para la oxidación. Los que soportaron el impacto del oxigeno sobrevivieron, pues consiguieron desarrollar un sistema que les protegiera: el sistema antioxidante.
La oxidación se define como el “robo” de electrones de las ultimas capas electrónicas de átomos o moléculas convirtiéndolas en iones con carga. Las sustancias que sustraen estos electrones se llaman oxidantes y al oxidar, se reducen. Estos iones “oxidados” convertidos en los llamados Radicales libres si no son neutralizados por otro elemento (reductor) que le ofrezca sus propios electrones o protones (H+), continuarán vagando por el organismo hasta conseguir robárselo a otros sustratos que oxidaran; los mas afectados son las membranas que conforman las células. La oxidación “descontrolada” acontecida en los tejidos de nuestro organismo implica envejecimiento, degeneración y, como no, enfermedad. Se debe luchar contra ella si queremos sobrevivir.
El control del exceso de RL o EROS generados por nuestro propio organismo corresponde al normal funcionamiento de nuestro sistema enzimático antioxidante celular:
• Superóxido dismutasa (SOD)
• Catalasa (CAT)
• Glutatión peroxidasa (GPx)… y otros
Estas tres enzimas forman la mayor defensa anti-radical en las células. Debemos tener en cuenta que, un exceso de radicales libre (oxidantes) o un fallo en nuestra defensa enzimática, incapaz de oponerse al exceso de RL, trae como consecuencia el desarrollo de múltiples procesos patológicos, fundamentalmente las enfermedades de carácter degenerativo: Alzheimer, Parkinson, Artrosis, etc.
El envejecimiento no es más que un desbalance a favor de los mecanismos de oxidación debido a que los sistemas antioxidantes de defensa están débiles o ineficientes.
Pero, al ritmo que vivimos hoy en día, debemos de sumar muchos mas ataques “oxidativos” provenientes de nuestro entorno, que sobresaturan la defensa antioxidativa innata anteriormente citada (enzimática). Nos referimos a que la contaminación, el tabaco, las radiaciones, los innumerables conservantes de nuestra alimentación etc.. etc.
Pero podemos proveernos de sustancias que pueden apoyar la lucha antioxidativa. Nos referimos a ciertas vitaminas hidrosolubles (Vitaminas B1, B6, B12, C,) y liposolubles (Vitamina E, A..), biocarotenoides, polifenoles.
En las plantas, las especies reactivas del oxígeno también se producen durante la fotosíntesis (obtención de energía a partir de la luz solar).
CO2+ NH3+ luz ====>Hidratos de carbono
Digamos que también las plantas deben de defenderse, como nosotros, para poder soportar las condiciones de alta intensidad lumínica que provoca oxidaciones. Para tal función están los carotenoides, bioflavonoides y otras sustancias que protegen a los vegetales de las oxidaciones generadas. Todo el mundo sabe que si el tomate, el brócoli, naranja o la manzana no contuvieran sustancias antioxidantes, no se mantendrían, sencillamente se desnaturalizarían. Pues bien si dichos nutrientes los incorporamos en nuestra dieta potenciarán nuestro sistema antioxidante reduciendo el llamado “stress” oxidativo.
La ayuda antioxidativa es siempre necesaria, en especial cuando nuestro organismo esta atravesando una etapa comprometida con el metabolismo como pueda ser un sobreesfuerzo físico (embarazo, crecimiento..competiciones etc.) o tenga que superar una infección, un postoperatorio o simplemente esté entrando en cierta “etapa” involutiva (meno o andropausia).
Es quizás, por ello, que la búsqueda de nutrientes antioxidativos provenientes de frutas y hortalizas que mas resisten el impacto de la energía lumínica proveniente del sol, sean los que mas nos interesan. Cuanta mayor concentración de antioxidantes ofrezca una fruta u hortaliza en su madurez, será cuando debamos de consumirla. Los colores atractivos son el gran referente de la alta concentración de sustancias con poder antioxidantes como son carotenos, polifenoles, resveratroles etc.
Debemos de hacer especial mención a la granada, pues posee más antioxidantes que otras frutas que presumen de ser muy antioxidantes, como son los cítricos, los arándanos, incluso más que el té verde o el vino tinto.
Púnica granatum, el árbol o arbusto de la granada, lleva entre nosotros desde tiempos bíblicos, aunque fueron posteriormente los árabes, los que la introdujeron en nuestro país, dando su nombre a una de nuestras ciudades, Granada.
El granado es un árbol caprichoso y muy hermoso, es originario de una región que abarca desde Irán hasta el norte de los Himalaya en India, y fue cultivado y naturalizado en toda la región del Mediterráneo incluyendo Armenia desde la Antigüedad.
Hipócrates recomendaba el jugo de la granada contra la fiebre y como fortificante contra la enfermedad.
Los romanos conocieron la granada gracias a los fenicios que la trajeron de Fenicia (aproximadamente en el actual Líbano) a Roma, de ahí su nombre científico de Púnica.
La granada es una fuente importante de vitamina C y E, y de minerales como el potasio, además contiene polifenoles, responsables de su elevada actividad antioxidante, cuyo componente mayoritario son las punicalaginas. El poder antioxidante de la granada es casi tres veces mayor que el del té verde o el vino tinto de reserva
Hay diferentes variedades como Mollar d'Elx, Mollar de Valencia, Tendral de Xàtiva, Provence, Maroc, Gafsa, Seedless, Wonderfull, Sweet, Plentiflora, Flavescnes, Albescent etc.
Estudios serios acreditan su alto poder antioxidantes que contiene no solo su parte comestible sino que la piel aun contiene diez veces más.
Dr. José Faus Vitoria (Nº de Col: 9582-Valencia)
Experto en Ozonoterapia, Homeopatia y Medicina Manual
Republica Argentina, 52, 2º, 3ª. 46700-Gandia
Teléfono: 96 2870827---Teléfono Móvil: 619414662
http://www.doctorfaus.com
e-mail: clínica@doctorfaus.com
Los organismos vivos necesitan energía y esta la obtienen de los principios inmediatos (carbohidratos, lípidos y proteínas). Esta energía se puede conseguir con reacciones químicas que impliquen el oxigeno o no. Distinguimos pues, metabolismo anaerobio del aerobio.
Es cierto que la obtención de energía por parte de la célula es mayor si la base de su metabolismo es el oxigeno. Con el oxigeno la célula puede conseguir mas ATP desde los principios nutritivos (hidratos de carbono, lípidos y proteínas). Sin el oxigeno se consigue un 20 % menos de ATP (energía)
C6H12O6 + 6 O2 ====> 6 CO2 + 6 H2O + 38 ATP
Estas reacciones oxidativas tiene lugar en las mitocondrias, estructuras presentes en el citoplasma de las células donde la molécula de glucosa (6 átomos de carbono), partida ya en dos de Acido piruvico (3 de átomos de carbono), se va oxidando y liberando electrones y protones que aceptara finalmente el oxigeno convirtiéndose en agua, dióxido de carbono y almacenando energía en forma de enlaces tri-fosfato (ATP).
02 + 4 H+ 4 e- ====> 2 H2O
Las moléculas provenientes de la oxidación de la glucosa, continúan oxidándose y el oxigeno se va reduciéndose pues va absorbiendo los electrones y protones; cada moléculas de oxigeno acepta cuatro electrones y cuatro protones, formando así 2 moléculas de agua. Es lo que se llama una tetrarreduccion del oxigeno
Pero no siempre ocurre así de exacto y se calcula que un cinco por cien acontecen mono y bi-reducciones, generándose, no agua y CO2, fácilmente eliminables por las vías naturales de los emuntorios (riñón, pulmón, piel..); sino que se generan especies reactivas nocivos derivados del oxigeno (EROs ó ROS)…que son perjudiciales para la salud pues perpetúan la oxidación de nuestros tejidos sanos causando patología.. Digamos que este 5% es como el “hollín” de las “chimenea metabólica”, que si no lo eliminamos, o neutralizamos, con el tiempo enfermaremos o envejeceremos mas deprisa. Los sistemas mas atacados son el aparato circulatorio, nervioso o del sistema defensivo o inmune.
Las especies reactivas derivadas del oxígeno que se producen en las células incluyen el peróxido de hidrógeno (H2O2), el radical oxhidrilo (• OH) y el radical superóxido (O2•−).
Con la aparición del oxigeno en la tierra desaparecieron especies que no estaban preparadas para la oxidación. Los que soportaron el impacto del oxigeno sobrevivieron, pues consiguieron desarrollar un sistema que les protegiera: el sistema antioxidante.
La oxidación se define como el “robo” de electrones de las ultimas capas electrónicas de átomos o moléculas convirtiéndolas en iones con carga. Las sustancias que sustraen estos electrones se llaman oxidantes y al oxidar, se reducen. Estos iones “oxidados” convertidos en los llamados Radicales libres si no son neutralizados por otro elemento (reductor) que le ofrezca sus propios electrones o protones (H+), continuarán vagando por el organismo hasta conseguir robárselo a otros sustratos que oxidaran; los mas afectados son las membranas que conforman las células. La oxidación “descontrolada” acontecida en los tejidos de nuestro organismo implica envejecimiento, degeneración y, como no, enfermedad. Se debe luchar contra ella si queremos sobrevivir.
El control del exceso de RL o EROS generados por nuestro propio organismo corresponde al normal funcionamiento de nuestro sistema enzimático antioxidante celular:
• Superóxido dismutasa (SOD)
• Catalasa (CAT)
• Glutatión peroxidasa (GPx)… y otros
Estas tres enzimas forman la mayor defensa anti-radical en las células. Debemos tener en cuenta que, un exceso de radicales libre (oxidantes) o un fallo en nuestra defensa enzimática, incapaz de oponerse al exceso de RL, trae como consecuencia el desarrollo de múltiples procesos patológicos, fundamentalmente las enfermedades de carácter degenerativo: Alzheimer, Parkinson, Artrosis, etc.
El envejecimiento no es más que un desbalance a favor de los mecanismos de oxidación debido a que los sistemas antioxidantes de defensa están débiles o ineficientes.
Pero, al ritmo que vivimos hoy en día, debemos de sumar muchos mas ataques “oxidativos” provenientes de nuestro entorno, que sobresaturan la defensa antioxidativa innata anteriormente citada (enzimática). Nos referimos a que la contaminación, el tabaco, las radiaciones, los innumerables conservantes de nuestra alimentación etc.. etc.
Pero podemos proveernos de sustancias que pueden apoyar la lucha antioxidativa. Nos referimos a ciertas vitaminas hidrosolubles (Vitaminas B1, B6, B12, C,) y liposolubles (Vitamina E, A..), biocarotenoides, polifenoles.
En las plantas, las especies reactivas del oxígeno también se producen durante la fotosíntesis (obtención de energía a partir de la luz solar).
CO2+ NH3+ luz ====>Hidratos de carbono
Digamos que también las plantas deben de defenderse, como nosotros, para poder soportar las condiciones de alta intensidad lumínica que provoca oxidaciones. Para tal función están los carotenoides, bioflavonoides y otras sustancias que protegen a los vegetales de las oxidaciones generadas. Todo el mundo sabe que si el tomate, el brócoli, naranja o la manzana no contuvieran sustancias antioxidantes, no se mantendrían, sencillamente se desnaturalizarían. Pues bien si dichos nutrientes los incorporamos en nuestra dieta potenciarán nuestro sistema antioxidante reduciendo el llamado “stress” oxidativo.
La ayuda antioxidativa es siempre necesaria, en especial cuando nuestro organismo esta atravesando una etapa comprometida con el metabolismo como pueda ser un sobreesfuerzo físico (embarazo, crecimiento..competiciones etc.) o tenga que superar una infección, un postoperatorio o simplemente esté entrando en cierta “etapa” involutiva (meno o andropausia).
Es quizás, por ello, que la búsqueda de nutrientes antioxidativos provenientes de frutas y hortalizas que mas resisten el impacto de la energía lumínica proveniente del sol, sean los que mas nos interesan. Cuanta mayor concentración de antioxidantes ofrezca una fruta u hortaliza en su madurez, será cuando debamos de consumirla. Los colores atractivos son el gran referente de la alta concentración de sustancias con poder antioxidantes como son carotenos, polifenoles, resveratroles etc.
Debemos de hacer especial mención a la granada, pues posee más antioxidantes que otras frutas que presumen de ser muy antioxidantes, como son los cítricos, los arándanos, incluso más que el té verde o el vino tinto.
Púnica granatum, el árbol o arbusto de la granada, lleva entre nosotros desde tiempos bíblicos, aunque fueron posteriormente los árabes, los que la introdujeron en nuestro país, dando su nombre a una de nuestras ciudades, Granada.
El granado es un árbol caprichoso y muy hermoso, es originario de una región que abarca desde Irán hasta el norte de los Himalaya en India, y fue cultivado y naturalizado en toda la región del Mediterráneo incluyendo Armenia desde la Antigüedad.
Hipócrates recomendaba el jugo de la granada contra la fiebre y como fortificante contra la enfermedad.
Los romanos conocieron la granada gracias a los fenicios que la trajeron de Fenicia (aproximadamente en el actual Líbano) a Roma, de ahí su nombre científico de Púnica.
La granada es una fuente importante de vitamina C y E, y de minerales como el potasio, además contiene polifenoles, responsables de su elevada actividad antioxidante, cuyo componente mayoritario son las punicalaginas. El poder antioxidante de la granada es casi tres veces mayor que el del té verde o el vino tinto de reserva
Hay diferentes variedades como Mollar d'Elx, Mollar de Valencia, Tendral de Xàtiva, Provence, Maroc, Gafsa, Seedless, Wonderfull, Sweet, Plentiflora, Flavescnes, Albescent etc.
Estudios serios acreditan su alto poder antioxidantes que contiene no solo su parte comestible sino que la piel aun contiene diez veces más.
Dr. José Faus Vitoria (Nº de Col: 9582-Valencia)
Experto en Ozonoterapia, Homeopatia y Medicina Manual
Republica Argentina, 52, 2º, 3ª. 46700-Gandia
Teléfono: 96 2870827---Teléfono Móvil: 619414662
http://www.doctorfaus.com
e-mail: clínica@doctorfaus.com
Los organismos vivos necesitan energía y esta la obtienen de los principios inmediatos (carbohidratos, lípidos y proteínas). Esta energía se puede conseguir con reacciones químicas que impliquen el oxigeno o no. Distinguimos pues, metabolismo anaerobio del aerobio.
Es cierto que la obtención de energía por parte de la célula es mayor si la base de su metabolismo es el oxigeno. Con el oxigeno la célula puede conseguir mas ATP desde los principios nutritivos (hidratos de carbono, lípidos y proteínas). Sin el oxigeno se consigue un 20 % menos de ATP (energía)
C6H12O6 + 6 O2 ====> 6 CO2 + 6 H2O + 38 ATP
Estas reacciones oxidativas tiene lugar en las mitocondrias, estructuras presentes en el citoplasma de las células donde la molécula de glucosa (6 átomos de carbono), partida ya en dos de Acido piruvico (3 de átomos de carbono), se va oxidando y liberando electrones y protones que aceptara finalmente el oxigeno convirtiéndose en agua, dióxido de carbono y almacenando energía en forma de enlaces tri-fosfato (ATP).
02 + 4 H+ 4 e- ====> 2 H2O
Las moléculas provenientes de la oxidación de la glucosa, continúan oxidándose y el oxigeno se va reduciéndose pues va absorbiendo los electrones y protones; cada moléculas de oxigeno acepta cuatro electrones y cuatro protones, formando así 2 moléculas de agua. Es lo que se llama una tetrarreduccion del oxigeno
Pero no siempre ocurre así de exacto y se calcula que un cinco por cien acontecen mono y bi-reducciones, generándose, no agua y CO2, fácilmente eliminables por las vías naturales de los emuntorios (riñón, pulmón, piel..); sino que se generan especies reactivas nocivos derivados del oxigeno (EROs ó ROS)…que son perjudiciales para la salud pues perpetúan la oxidación de nuestros tejidos sanos causando patología.. Digamos que este 5% es como el “hollín” de las “chimenea metabólica”, que si no lo eliminamos, o neutralizamos, con el tiempo enfermaremos o envejeceremos mas deprisa. Los sistemas mas atacados son el aparato circulatorio, nervioso o del sistema defensivo o inmune.
Las especies reactivas derivadas del oxígeno que se producen en las células incluyen el peróxido de hidrógeno (H2O2), el radical oxhidrilo (• OH) y el radical superóxido (O2•−).
Con la aparición del oxigeno en la tierra desaparecieron especies que no estaban preparadas para la oxidación. Los que soportaron el impacto del oxigeno sobrevivieron, pues consiguieron desarrollar un sistema que les protegiera: el sistema antioxidante.
La oxidación se define como el “robo” de electrones de las ultimas capas electrónicas de átomos o moléculas convirtiéndolas en iones con carga. Las sustancias que sustraen estos electrones se llaman oxidantes y al oxidar, se reducen. Estos iones “oxidados” convertidos en los llamados Radicales libres si no son neutralizados por otro elemento (reductor) que le ofrezca sus propios electrones o protones (H+), continuarán vagando por el organismo hasta conseguir robárselo a otros sustratos que oxidaran; los mas afectados son las membranas que conforman las células. La oxidación “descontrolada” acontecida en los tejidos de nuestro organismo implica envejecimiento, degeneración y, como no, enfermedad. Se debe luchar contra ella si queremos sobrevivir.
El control del exceso de RL o EROS generados por nuestro propio organismo corresponde al normal funcionamiento de nuestro sistema enzimático antioxidante celular:
• Superóxido dismutasa (SOD)
• Catalasa (CAT)
• Glutatión peroxidasa (GPx)… y otros
Estas tres enzimas forman la mayor defensa anti-radical en las células. Debemos tener en cuenta que, un exceso de radicales libre (oxidantes) o un fallo en nuestra defensa enzimática, incapaz de oponerse al exceso de RL, trae como consecuencia el desarrollo de múltiples procesos patológicos, fundamentalmente las enfermedades de carácter degenerativo: Alzheimer, Parkinson, Artrosis, etc.
El envejecimiento no es más que un desbalance a favor de los mecanismos de oxidación debido a que los sistemas antioxidantes de defensa están débiles o ineficientes.
Pero, al ritmo que vivimos hoy en día, debemos de sumar muchos mas ataques “oxidativos” provenientes de nuestro entorno, que sobresaturan la defensa antioxidativa innata anteriormente citada (enzimática). Nos referimos a que la contaminación, el tabaco, las radiaciones, los innumerables conservantes de nuestra alimentación etc.. etc.
Pero podemos proveernos de sustancias que pueden apoyar la lucha antioxidativa. Nos referimos a ciertas vitaminas hidrosolubles (Vitaminas B1, B6, B12, C,) y liposolubles (Vitamina E, A..), biocarotenoides, polifenoles.
En las plantas, las especies reactivas del oxígeno también se producen durante la fotosíntesis (obtención de energía a partir de la luz solar).
CO2+ NH3+ luz ====>Hidratos de carbono
Digamos que también las plantas deben de defenderse, como nosotros, para poder soportar las condiciones de alta intensidad lumínica que provoca oxidaciones. Para tal función están los carotenoides, bioflavonoides y otras sustancias que protegen a los vegetales de las oxidaciones generadas. Todo el mundo sabe que si el tomate, el brócoli, naranja o la manzana no contuvieran sustancias antioxidantes, no se mantendrían, sencillamente se desnaturalizarían. Pues bien si dichos nutrientes los incorporamos en nuestra dieta potenciarán nuestro sistema antioxidante reduciendo el llamado “stress” oxidativo.
La ayuda antioxidativa es siempre necesaria, en especial cuando nuestro organismo esta atravesando una etapa comprometida con el metabolismo como pueda ser un sobreesfuerzo físico (embarazo, crecimiento..competiciones etc.) o tenga que superar una infección, un postoperatorio o simplemente esté entrando en cierta “etapa” involutiva (meno o andropausia).
Es quizás, por ello, que la búsqueda de nutrientes antioxidativos provenientes de frutas y hortalizas que mas resisten el impacto de la energía lumínica proveniente del sol, sean los que mas nos interesan. Cuanta mayor concentración de antioxidantes ofrezca una fruta u hortaliza en su madurez, será cuando debamos de consumirla. Los colores atractivos son el gran referente de la alta concentración de sustancias con poder antioxidantes como son carotenos, polifenoles, resveratroles etc.
Debemos de hacer especial mención a la granada, pues posee más antioxidantes que otras frutas que presumen de ser muy antioxidantes, como son los cítricos, los arándanos, incluso más que el té verde o el vino tinto.
Púnica granatum, el árbol o arbusto de la granada, lleva entre nosotros desde tiempos bíblicos, aunque fueron posteriormente los árabes, los que la introdujeron en nuestro país, dando su nombre a una de nuestras ciudades, Granada.
El granado es un árbol caprichoso y muy hermoso, es originario de una región que abarca desde Irán hasta el norte de los Himalaya en India, y fue cultivado y naturalizado en toda la región del Mediterráneo incluyendo Armenia desde la Antigüedad.
Hipócrates recomendaba el jugo de la granada contra la fiebre y como fortificante contra la enfermedad.
Los romanos conocieron la granada gracias a los fenicios que la trajeron de Fenicia (aproximadamente en el actual Líbano) a Roma, de ahí su nombre científico de Púnica.
La granada es una fuente importante de vitamina C y E, y de minerales como el potasio, además contiene polifenoles, responsables de su elevada actividad antioxidante, cuyo componente mayoritario son las punicalaginas. El poder antioxidante de la granada es casi tres veces mayor que el del té verde o el vino tinto de reserva
Hay diferentes variedades como Mollar d'Elx, Mollar de Valencia, Tendral de Xàtiva, Provence, Maroc, Gafsa, Seedless, Wonderfull, Sweet, Plentiflora, Flavescnes, Albescent etc.
Estudios serios acreditan su alto poder antioxidantes que contiene no solo su parte comestible sino que la piel aun contiene diez veces más.
Dr. José Faus Vitoria (Nº de Col: 9582-Valencia)
Experto en Ozonoterapia, Homeopatia y Medicina Manual
Republica Argentina, 52, 2º, 3ª. 46700-Gandia
Teléfono: 96 2870827---Teléfono Móvil: 619414662
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Publicado el 15 de mayo de 2012